Entrevista con Douglas Irwin

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"España ya no puede recurrir a una depreciación de la peseta para solventar la tormenta económica"

A diferencia de muchos países europeos, España evitó en gran medida la "Gran Depresión" a comienzos de los años treinta. Sin embargo, será difícil evitar una dolorosa recesión hoy. Eso es lo que piensa el profesor Douglas Irwin, del Departamento de Economía del Dartmouth College (EEUU), uno de los grandes especialistas en la historia de la integración económica y política comercial en el mundo. Ha impartido una conferencia sobre este tema con el título "Currencies and Crises: How Spain Missed the Great Depression but Won't Miss this One" (Monedas y Crisis: cómo España evitó la “Gran Depresión” pero no evitará esta última), coorganizada por el Instituto Figuerola de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Carlos III de Madrid y la Fundación Ramón Areces, para tratar de explicar las similitudes y diferencias entre los años treinta y hoy para la economía española y el mundo.

P. ¿Por qué se perdió España la "Gran Depresión" de los años treinta?

R. España fue afortunada al quedar fuera del mayor efecto de la Gran Depresión debido a que no estaba en el patrón oro. La mayoría de los investigadores económicos han relacionado la intensidad y la profundidad de la Depresión de los años treinta con el tiempo en que los países estuvieron en el patrón oro. Tan pronto los países los abandonaron, Gran Bretaña en 1931, Estados Unidos en 1933 y Francia en 1936, comenzaron a recuperarse. El problema del patrón oro es que tenía tendencias deflacionistas en los primeros años treinta y limitó el uso de políticas monetarias para detener los fracasos bancarios y estimular la economía. España tuvo recesión a causa de los problemas económicos de otros países, pero no por estar en el patrón oro, aunque evitó lo peor de la Gran Depresión.

P. ¿Qué similitudes guarda la economía española actual con la de entonces?

R. Los problemas de otros países ocasionan problemas en España, al igual que entonces. Por otra parte, las exportaciones españolas dependen del crecimiento de la economía mundial.

P. ¿Y en cuanto a las diferencias?

R. Una diferencia importante entre los dos períodos es que durante los años treinta España tuvo un tipo de cambio flexible que actuó como “Shock absorber”. Hoy, España es parte del área Euro y se descarta una respuesta monetaria a la crisis. Al adherirse a la zona Euro, España ya no tiene una política monetaria independiente y no puede recurrir a una depreciación de la peseta para ayudar a solventar la tormenta económica.

P. ¿Qué tipo de respuesta económica o fiscal puede adoptar España para luchar contra la crisis?

R. España está en una mala posición para utilizar políticas fiscales dirigidas a luchar contra la crisis porque su déficit presupuestario es ya muy grande. Si hubiese empezado con superávit presupuestario podría tener bastante espacio de maniobra, pero hace tiempo que no lo tiene. El hecho de que a los mercados financieros no les guste la situación fiscal de Grecia limita el uso de políticas fiscales de otros gobiernos como el de España.

P. ¿Puede la Unión Europea ayudar en algo para luchar contra la crisis?

R. La Unión Europea ha demostrado que es lenta –y quizás ineficaz- en coordinar una política de respuesta. Las dificultades para gestionar lo de Grecia han demostrado esto. Además, el Banco Central Europeo ha sido mucho más remiso que la Reserva Federal de los Estados Unidos o que el Banco de Inglaterra del Reino Unido en comprometerse a abordar los problemas mediante remedios cuantitativos de política monetaria.

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