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Última actualización: 20/11/2014

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LARAÑA FERNÁNDEZ, Manuel (1815-1903)

Civilista sevillano y abogado renombrado de la capital hispalense. Fue decano de la facultad y rector de la Universidad de Sevilla. Como tributo a su figura, se dio su nombre y apellido a la calle donde se hallaba el edificio de la universidad sevillana.

Mario Méndez Bejarano sostenía que «era, sin duda, el abogado de mayor reputación de su ciudad natal, y de los mejores de España. Su palabra, de insuperable diafanidad, llevaba siempre la persuasión al auditorio».

 

Datos biográficos

Nace en Sevilla, el 24 de febrero de 1815 .

Hijo de Manuel Laraña y Muñoz de Rivero y María del Carmen Fernández Contreras. El 18 de octubre de 1843, en Sevilla, contrae matrimonio con María del Rosario Ramírez Pascual, natural de Santa Cruz de Tenerife, hija del abogado Juan Ramírez de Cárdenas, fallecida el 27 de mayo de 1870, con cincuenta y seis años de edad. Vivieron en calle Cervantes, número 6. Padres de cuatro hijos, nacidos en Sevilla: Manuel Laraña Ramírez, nacido el 13 de agosto de 1844, María, el 11 de febrero de 1846, Rafael, el 8 de mayo de 1853, y Antonia, el 20 de abril de 1856.

En su testamento, otorgado el 28 de diciembre de 1900, afirma «que como hijo humildísimo de Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, ha profesado siempre con fé inquebrantable su purísima doctrina, acogiéndose en todas ocasiones á sus sabios y saludables consejos y a sus severas máximas de moral; que con creciente e inextinguible fervor ha vivido abrazado á la pureza del dogma católico, creyendo en todos sus altos e inefables Misterios: que por estos escasos méritos espera alcanzar en la hora suprema de su muerte la Gracia Divina que rendidamente solicita, impetrando para conseguirlo la intercesión valiosísima de Nuestra Amantísima Virgen María».

Fallece en Sevilla, el 11 de febrero de 1903.

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Formación

Obtiene el grado de bachiller en filosofía el 6 de junio de 1828.

Bachiller en leyes el 17 de agosto de 1831. Licenciado en leyes el 24 de septiembre de 1834. En el curso académico de 1834-35 cursa el segundo año de instituciones canónicas, de la carrera de cánones.

Doctor en leyes por la propia Universidad de Sevilla, el 28 de septiembre de 1838.

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Carrera académica

Nombrado por el claustro de catedráticos, y a propuesta del propietario de práctica y elocuencia forense, sustituto de dicha cátedra en ausencias y enfermedades de su titular, cargo que ejerce de 1835 a 1842, habiéndose encargado de la materia en varias ocasiones, por tiempo dilatado, especialmente en el año 1839, en que sirve el puesto durante casi todo el curso, por haber sido designado su propietario para desempeñar una de las fiscalías de la Audiencia de Sevilla.

Nombrado sustituto, en 1841, de la cátedra de elementos de derecho público, civil y criminal de España, de noveno año de jurisprudencia. En un principio, fue nombrado sustituto de la misma por el rector, que se hallaba autorizado para hacer este nombramiento provisionalmente. Poco después se abrió el concurso a fin de proveer la sustitución de las diferentes cátedras vacantes en la Universidad de Sevilla. Acude a dicha oposición, presentando al efecto un programa para la enseñanza y la relación de sus méritos. Concluida la oposición, resulta propuesto en primer lugar por el claustro de la facultad. Atendiendo a dicha propuesta, la Dirección General de Estudios lo nombra, a principios de 1842, sustituto de dicha cátedra, que, sumado el tiempo de su nombramiento provisional, imparte prácticamente todo el curso 1841-42.

A raíz de ese concurso, tuvieron lugar unos sucesos que llevaron a la separación temporal de Laraña. Recurriendo la decisión adoptada por la Dirección General de Estudios de apartarlo del servicio, Laraña, el 14 de abril de 1842, alega lo siguiente: «por el sr. Rector se le ha hecho saber la orden de VE en que con motivo de los lamentables sucesos que tuvieron lugar en la misma universidad el mes anterior, después de calificarlo de perturbador del orden manda que quede separado de la sustitución de la cátedra de derecho civil y criminal de España que ha desempeñado en el año anterior y suspenso de los derechos académicos que el grado de Doctor le concede. El que representa, poseido del mayor sentimiento al verse tratado con tanta severidad por esa Magistratura de quien esperaba una justa reparación de los ultrajes que había recibido, no puede menos de elevar respetuosamente su voz hasta VE confiado en la justicia de su causa. No es extraño que se haya enterado á VE defectuosamente de este asunto, por que el Sr. Gefe Superior Político de esta provincia que formó un expediente en averiguación de aquellos sucesos, y lo remitió al gobierno con el objeto de manifestarle el estado en que se hallaba esta universidad, tomó tan solo declaración á una parte del claustro que por varias razones debía informar en contra del esponente, desdeñando escuchar al resto de los Doctores, entre quienes se encuentran los hombres mas sensatos y de mas importancia por su instrucción y por su conducta en este cuerpo literario. El Gefe no presenció los insultos del Doctor Pego ni en su programa de enseñanza, donde se ensañó encarnizadamente contra el que espone (de lo cual puede VE asegurarse con la lectura de aquel documento que obra en esa DG) ni los que le prodigó después fuera de la sesion que por indecentes y feos no quiere el esponente referir, los cuales fueron causa de que al verse éste tan injustamente ajado, y aun amenazado con ademanes descompuestos, no se pudiese contener en los limites que aconsejaba la prudencia. Nada mas ocurrió porque todo fue cosa de un momento y sin consecuencias lamentables: ni se faltó enteramente al decoro del claustro, porque este suceso ocurrió en lugar muy retirado de donde se celebraba la sesión, como consta al Rector y á otros muchos claustrales. Resulta de lo espuesto que el Doctor Pego fue el agresor porque con sus repetidas injurias escritas y verbales, y con sus amenazas dió lugar á aquel sensible acontecimiento, y sin embargo se impone al que alega una pena mucho mas grave que á su contenedor, porque se le separa de la cátedra y se le suspende de las atribuciones académicas que como Doctor le corresponden, mientras que al Doctor Pego, por no ser catedrático, se le impone solamente la suspensión».

A principios de curso de 1843 se le encomienda también por el rector la enseñanza del noveno año de jurisprudencia, materia que ya era la de derecho natural y de gentes. Abierto del mismo modo el concurso para proveer la sustitución de esta cátedra, presenta su programa y méritos a fines de año. Es preferido en primer lugar, por lo que se le propone al gobierno para su nombramiento, que acontece el 20 de enero de 1844.

El 17 de mayo de 1844, solicita que se le reconozcan los honores de propietario. En su informe preceptivo, el rector alega a su favor que ha «desempeñado sus Cátedras con un celo y desinterés, sumamente honoríficos, y con una inteligencia y aprovechamiento de los alumnos que le han granjeado justísimamente la reputación de ser uno de los profesores mas estimables de la facultad», y añade, además: «de su moralidad y de su conducta como profesor y como ciudadano puedo asegurar que es intachable y digna de elogio».

Continúa siendo nombrado como sustituto de noveno año en enero de 1845. El 23 de febrero de 1846, se le expide, por el Ministerio de la Gobernación, título de regente de primera clase en la facultad de jurisprudencia.

Nombrado por real orden de 8 de julio de 1847, catedrático propietario de historia y elementos de derecho civil de la Universidad de Sevilla, que había quedado vacante por cese de Francisco Javier Bagils. Por este motivo, para tener mayor dedicación a la enseñanza, renuncia a la plaza de abogado fiscal tercero de la audiencia provincial, que había obtenido en julio de 1844.

En 1849, pasa a impartir derecho civil, mercantil y criminal de España. Y ya en los años 1860, derecho civil español, común y foral. En 1865, solicita categoría de término. El rector de entonces, Antonio Martín Villa, informa favorablemente su petición indicando que se trata de «uno de los Profesores que mas se distinguen en la Universidad por su instrucción profunda, grandes talentos, asiduidad en el servicio, solidez en la doctrina y notabilísimos efectos de su enseñanza en el aprovechamiento de los alumnos. Su clase y sus discípulos son los mas aventajados de la Universidad», y destaca también «las delicadas comisiones que ha desempeñado, algunos donativos que han enriquecido el Gabinete de Historia natural» y unos «escritos científicos que han merecido el elogio de todos sus compañeros».

Jubilado el 26 de octubre de 1900.

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Otras actividades y méritos

Ya licenciado, presenta su título ante el Supremo Consejo de España o Indias, autorizándosele para abogar en todos los dominios de la Monarquía. Se le expide real título de abogado el 31 de Enero de 1835. El 30 de mayo de 1835 se incorpora al Colegio de Abogados de Sevilla, cuya junta general lo elige como decano, cargo que desempeña en la anualidad de 1859.

En 23 de Junio de 1836, nombrado socio residente de la Sociedad Económica sevillana de Amigos del País, «en atención á su talento, aplicación, celo por el bien público, buena opinión y demas circunstancias», según consta en el título que se le expide el 7 de julio del mismo año. Académico de las de Legislación y Jurisprudencia de Sevilla y Madrid. En la de Sevilla, recorre casi todos los cargos: es nombrado revisor, censor, vicepresidente segundo y primero y segundo de la academia, y presidente de la sección primera, sobre legislación civil, mercantil y especial de Ultramar.

Cruz de Carlos III y la gran cruz de Isabel la Católica.

Elegido tres veces por unanimidad senador del reino en representación del claustro universitario de Sevilla: en las legislaturas de 1891-93, 1893-94 y 1896-98.

Dona a la Universidad de Sevilla una colección de algas para su gabinete de historia natural. Miembro de una comisión formada para reformas de instrucción pública en la ciudad de Grazalema. Nombrado por la dirección general de instrucción pública vocal del tribunal de oposiciones para proveer una cátedra de psicología, lógica y ética, vacante en el instituto de segunda enseñanza de Cádiz. En el verano de 1879, por encargo del gobierno, realiza una visita de inspección a la facultad de medicina de Cádiz, redactando una memoria sobre su visita que eleva a la dirección general de instrucción pública y en la que afirma: ‘nada deja que desear la Escuela visitada’ (conservada en su expediente personal del AGA). En 1880, visita las escuelas normales del distrito.

Vocal del tribunal de las oposiciones a la cátedra de ampliación del derecho civil y códigos españoles vacante en la Universidad de Sevilla, celebradas en marzo y abril de 1878. Vocal del tribunal de oposiciones a la cátedra de derecho civil, vacante en Granada, celebradas en noviembre de 1886.

Nombrado vicerrector de la Universidad de Sevilla por orden del 1 de febrero de 1872, tomando posesión el día 15. A propuesta del rector, Manuel Bedmar, que lo elige de entre los miembros de una terna en la que figuran también Ramón Beas Dutari y Francisco de Borja Palomo, nombrado decano de la facultad de derecho por real orden de 25 de abril de 1875, tomando posesión el 29. Aunque Beas debía estar en primer lugar por antigüedad, indicaba el rector: «se encuentra hoy en circunstancias que le impiden ocuparse en las funciones de aquel cargo, á consecuencia de gravísimos padecimientos morales que de poco tiempo á esta parte viene sufriendo por desgracias repetidas de familia». Nombrado rector el 10 de noviembre de 1876, por fallecimiento de Manuel Bedmar. Toma posesión del cargo el 21. Relevado del cargo de rector el 8 de marzo de 1884.

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Principales obras

Programa para la cátedra de Derecho natural y de gentes tratados y relaciones diplomáticas de España, Sevilla, noviembre de 1843 (manuscrito conservado en su expediente personal del AGA).

«Colaborador de diferentes revistas profesionales», asegura Mario Méndez Bejarano, en su Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia. En la Historia y bibliografía de la prensa sevillana de Manuel Chaves (Sevilla, Rasco, 1896) figura como «colaborador» de La Ley. Revista de Legislacion, Jurisprudencia, Administracion y Notariado, órgano del Ilustre Colegio de Abogados y de la Academia Sevillana de Legislacion y Jurisprudencia, que comenzó a publicarse en enero de 1853. En la reedición abreviada que, por entregas, realizó el diario ABC de esta obra de historia del periodismo sevillano, se lee, como pie de un retrato del autor: «Manuel Laraña y Fernández, que en su juventud participó con sus colaboraciones en el auge de la prensa sevillana del siglo XIX» (03-VI-1981).

Oracion de apertura de la Universidad literaria de Sevilla para el curso de 1852 á 1853 pronunciada por D. … Catedrático propietario de Historia y elementos del derecho civil, mercantil y penal de España, Sevilla, 1852.

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Fuentes

  • Expediente personal, caja AGA 31/16023.
  • Voz «Laraña Fernández, Manuel», Enciclopedia Espasa-Calpe, vol. XXIX, (L-Leon), Madrid, 1916, p. 815.
  • Asiento en el Libro de personal de catedráticos de 1º de agosto de 1876, Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla, leg. 1005-1, folios 24 y 25.
  • Expediente de pensión de orfandad de María y Antonia Laraña Ramírez y de pensión de viudedad de María del Rosario Ramírez, AGA, (1)10.5, caja 20534.
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Sebastián Martín

agosto del 2014

 

Diccionario de catedráticos españoles de derecho (1847-1943) [en línea]. Universidad Carlos III de Madrid. Instituto Figuerola de Historia y Ciencias Sociales, 2011- . Disponible en: http://www.uc3m.es/diccionariodecatedraticos

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