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Última actualización: 27/09/2013

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ÁLAVA Y URBINA, José María de (1815-1872)

Bibliófilo reconocido y reputado romanista, se encargó durante casi toda su carrera profesional de la cátedra de elementos del derecho romano de la facultad de derecho de Sevilla. En 1851 y 1855 realizó sendos viajes de estudio entre Francia, Bélgica y Alemania, trabando contacto académico con autoridades como Theodor Mommsen, Friedrich Carl von Savigny, Barthold Georg Niebuhr o Friedrich Blum. Sus lecciones recogieron las inspiraciones de la Escuela Histórica y fueron un raro ejemplo de enseñanza jurídica a la altura de su tiempo, al tanto de las novedades y descubrimientos realizados en el derecho natural y el derecho romano y basadas en las últimas y principales aportaciones de la mejor doctrina jurídica europea.

 

Datos biográficos

Nació en Hueto Arriba (Álava) en 1815.
Falleció en Córdoba el 24 de junio de 1872.

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Formación

Obtuvo el grado de bachiller en leyes el 10 de septiembre de 1836, el de licenciado en jurisprudencia en agosto de 1839 y el de doctor en dicha materia en octubre del mismo año.

De su formación académica destacan ante todo sus estancias en el extranjero, práctica científica bastante inusual en aquel entonces. El 9 de abril de 1851 solicitaba autorización oficial para salir al extranjero durante seis meses con el objeto «de examinar el estado de la enseñanza del derecho romano» y de los prolegómenos jurídicos en los principales países europeos. En su petición, De Álava apuntaba el estado de «atraso» en que se encontraban en España «el estudio y cultura» de las tres disciplinas englobadas por entonces la cátedra romanística, a saber: el derecho natural, la historia del derecho en Roma y las instituciones jurídicas romanas. Pretendía, en concreto, importar los contenidos que «la escuela francesa» atribuía a los prolegómenos del derecho, convirtiéndolos en los verdaderos cimientos del «edificio de las leyes positivas». Para la historia del derecho romano, quería ponerse al tanto de las «teorías de Niebuhr» y «de las investigaciones de la escuela histórica que en Prusia singularmente tiene su cuna». Y respecto del capítulo institucional, abrigaba la intención de conocer los «descubrimientos» que habían hecho «Maï en la biblioteca Vaticana, Niebuhr en la de la Catedral de Verona, Clossius en la Ambrosiana de Milán», los cuales, junto a la Instituta de Gayo, habían a su juicio «influido de tal modo en el estudio del derecho privado de los romanos» que la habían convertido en «una ciencia enteramente nueva, singularmente en lo que toca á las acciones y enjuiciamiento romano».

El 3 de mayo de 1851 se le concedía la correspondiente licencia por seis meses para viajar por Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Rusia y Alemania con sus propios fondos, dándose «aviso á los plenipotenciarios y agentes diplomáticos» en las correspondientes capitales «á fin de que se le [presentaren] los auxilios y ayuda solamente científica que [pudiera] necesitar». El 26 de abril de 1855 volvió a concedérsele una licencia para pasar al extranjero durante seis meses con similares propósitos.

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Carrera académica

Tras ser separado del servicio su propietario, fue nombrado el 26 de septiembre de 1840 sustituto de la cátedra de derecho natural y de gentes y principios de legislación universal de la facultad de jurisprudencia de la Universidad de Sevilla, siendo confirmado en ese mismo cargo por la Dirección General de Estudios el 21 de febrero de 1842.

Con la entrada en vigor de la organización de estudios de 1842, pasó a encargarse, en calidad de interino, de la cátedra de segundo año de jurisprudencia en la misma Universidad de Sevilla, esto es, de la cátedra de elementos de historia y del derecho civil y mercantil de España, concediéndosele los honores y sueldo de propietario por resolución de 9 de septiembre de 1843 y encargándose de dicha enseñanza de 1843 a 1845.

Aprobado el plan de estudios de 1845, fue nombrado el 28 de septiembre del mismo año catedrático interino de derecho romano, siempre en la Universidad Hispalense. El 28 de noviembre de 1846 le fue concedida en propiedad la citada cátedra en «atención al mérito y circunstancias especiales» que en él concurrían. En la solicitud en que pedía la propiedad, elevada el 2 de noviembre de 1846, aparte de los cuatro años y medio de servicio en la enseñanza universitaria, De Álava alegaba el haber «consumido gran parte de su patrimonio en reunir una biblioteca de derecho romano, la mas completa que en el distrito de la Universidad de Sevilla se conoce». Le recomendaba además Antonio Gil y Zárate, casado con la prima carnal de De Álava.

Salvando las estancias en el extranjero citadas, y alguna que otra licencia concedida por enfermedad, De Álava sirvió la primera de las cátedras de derecho romano en la Universidad de Sevilla hasta su fallecimiento, acaecido en Córdoba, el 24 de junio de 1872, durante un viaje realizado, en calidad de rector, con el fin de «autorizar con validez oficial los grados de licenciado en Derecho en la Universidad Libre» de aquella ciudad andaluza.

Y, en relación a los cargos del gobierno universitario, fue nombrado decano de la facultad de derecho y vicerrector el 16 de marzo de 1866. Y fue asimismo rector de la Universidad de Sevilla durante unos pocos meses, desde finales de 1871 hasta la fecha de su desaparición.

Más que por los cargos, en el estricto campo académico, y aparte de la calidad de sus lecciones, De Álava era conocido por las frecuentes donaciones realizadas a la Universidad Hispalense. Realizó una donación de utillaje técnico al recién creado Gabinete de Química, en 1865 donó a la biblioteca universitaria 288 volúmenes de ciencias físicas y naturales, y en abril del mismo año mandó amueblar y reparar las instalaciones del aula donde impartía sus lecciones con cargo a su propio peculio.

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Otras actividades y méritos

Desde octubre de 1839, formaba parte del Colegio de Abogados de Sevilla. Fue vicedirector de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla. En el trienio de 1848 a 1850 fue nombrado individuo de la Real Academia de la Historia. Y desempeñó el cargo de cónsul de Chile en Sevilla.

El 28 de abril de 1852 se le distinguió con la Cruz de Caballero de la Real Orden de Carlos III. El 2 de abril de 1857 se le concedió «merced de hábito» en la Orden Militar de Calatrava en atención a los servicios prestados en la enseñanza.

Pero, ante todo, De Álava destacó como bibliófilo y erudito en los círculos literarios, artísticos y académicos españoles. Junto a Pascual de Gallangos, José Mª Asensio Toledo y Francisco Palomo Rubio, fundó la Sociedad de Bibliófilos Andaluces. Colaboró con La Floresta Andaluza, revista fundada y dirigida por José Amador de los Ríos y publicada entre 1843 y 1844. Su nombre aparecía con frecuencia en publicaciones literarias y artísticas debido a la valiosa colección de manuscritos y códices que conservaba en su biblioteca. Pedro Montoto y Vigil, en su Guía general de Sevilla, Sevilla, Imp. Carlos Santigosa, s. f., p. 134, afirmaba que su biblioteca era «sin duda la que despues de la Colombina posee mayor número de ediciones raras y monumentos curiosos de literatura española». Y J. Bisso, en su Crónica de la provincia de Sevilla, Madrid, Ed. Rubio, Grilo y Vitori, 1869, p. 56, la colocaba a la cabeza de las «mejores bibliotecas que hay en Sevilla», pues, «aunque no consta mas que de 3.000 volúmenes, son tan ricos y escogidos, que la hacen una de las mejores de España. La colección de manuscritos es tan interesante como la de los impresos, y entre ellos se encuentra el de las poesías de Gutiérrez de Cetina, muchas aun inéditas; el del Padre Fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina Católica; […] los autógrafos de Argote de Molina y otros de que disfrutó el célebre analista Zúñiga».

 

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Principales obras

Discurso pronunciado en la apertura de estudios de la Universidad de Sevilla en 1º de octubre de 1848, Sevilla, Lib. Geofrin, 1848.

Prolegómenos del Derecho. Historia elemental é instituciones del Derecho romano. Programa de las lecciones que en el curso actual dará … 1º y 2º año de Jurisprudencia
, Sevilla, Lib. Geofrin, 1851.

«Informe sobre la reorganizacion de la Facultad [de Derecho]», en Revista de Ciencias, Literatura y Artes, 1 (1855), pp. 11-33, 75-82 y 157-168.

Del entusiasmo, y singularmente de la influencia que egerce en la cultura y adelantamiento de las ciencias. Discurso leido en la solemne apertura del año académico de 1856 á 1857, Sevilla, 1856.

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Fuentes

  • Expediente personal en caja AGA, sig. 31/15198
  • Asiento de su hoja de servicios en el libro registro de catedráticos conservado en el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla con sig. 1005-1, folios 2 y 3.
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Sebastián Martín, 17 de agosto de 2011

 

Diccionario de catedráticos españoles de derecho (1847-1943) [en línea]. Universidad Carlos III de Madrid. Instituto Figuerola de Historia y Ciencias Sociales, 2011- . Disponible en: http://www.uc3m.es/diccionariodecatedraticos

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