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Gaston Paris

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Última actualización: 27/05/2009

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Lara Vilà

GASTON PARIS
(Avernay 1839 - Cannes 1903)

Entre los estudiosos de la literatura románica, la figura del maestro francés Gaston Paris ocupa uno de los lugares más preeminentes. Su extensa obra, entre la que destacan libros tan importantes como La Histoire poétique de Charlemagne o La poésie du moyen âge, su constante dedicación a la investigación, a la docencia y su incansable labor pionera en el terreno de la literatura francesa medieval han hecho que sea considerado el padre de la filología románica en Francia. El amor que demostró en su obra por la literatura antigua de su patria contrastaban con el menosprecio académico que ésta sufría en Francia a mediados del siglo pasado. Fue su padre, Paulin Paris (1800-1881) el primero en inculcarle, desde su más tierna infancia, el gusto por la literatura francesa medieval.

Mi querido padre, siendo todavía un niño ya conocía a Roland, a Berta de los pies grandes y al buen caballo Bayardo igual que a Barba-Azul o a la Cenicienta. A veces me contábais algunas de sus maravillosas aventuras y la impresión heroica que mi imaginación recibía de ellas aún no se ha desvanecido. Enseguida, mi curiosidad por estos viejos cuentos, que sólo podía entrever vagamente, de lejos, se saciaba con vuestras conversaciones, con vuestras lecciones y con vuestros libros. Cuando yo mismo, por mi parte, quise estudiar su origen, su carácter y las diversas formas que han adoptado, vuestra biblioteca, reunida con tanto cuidado durante más de treinta años, puso en mi poder materiales que me habrían sido muy difíciles de reunir y, con crecuencia, incluso de imaginar. Vuestros consuelos me han sostenido en el curso de mis investigaciones; vuestros consejos han hecho que los resultados sean menos incompletos. Al dedicaros este libro, no hago otra cosa que restituiros aquello que os pertenece. Aceptadlo como un débil testimonio de mi ternura profunda y respetuosa. [Histoire poétique de Charlemagne, VC, 138]

A pesar de no llegar a tener el reconocimiento internacional que más tarde tuvo su hijo, la obra de Paulin Paris es en cierto modo precursora de la de su descendiente. Hijo de un notario, fue enviado a París a estudiar Derecho, pero su pasión por la literatura medieval de su patria le llevó a una carrera bien distinta de la de la jurisprudencia. Consiguió un puesto en la Biblioteca Real que simultaneó, a partir de 1853, con su cargo de profesor en el Collège de France, que desempeñó hasta prácticamente su muerte. Entre su obra destacan las ediciones de obras como el cantar de Berte aus grans piés, Garin le Loherain o Les aventures de maître Rénard así como diversos estudios que tratan sobre los romans acerca de la Tabla Redonda y la materia bretona. La pasión del padre por la literatura medieval la heredó su hijo, quien pasó su infancia entre las paredes de la Biblioteca Real y el Collège Rollin en el que inició su vida como estudiante. Su carácter afable y la inteligencia que demostró en los estudios le granjeraron el afecto de sus condiscípulos y el aprecio de sus profesores. Destaca especialmente en este periodo de juventud la amistad con su compañero Amedée Durande, muerto tempranamente en 1871, con el que mantuvo una amena correspondencia después de su convivencia en el Collège Rollin, que nos permite seguir al joven Gaston Paris y hacernos una idea de sus años de formación y de sus inquietudes juveniles. En las cartas que se cruzaban ambos amigos se explican, entre otros, sus intereses literarios. Gracias a ellas conocemos el interés del joven Paris por la literatura moderna: Rousseau, Musset, Leopardi...

He traído conmigo mi Musset y lo devoro, como puedes imaginarte. He aprendido lo que me faltaba de Rolla, y me lo sé todo de memoria: se aprende muy fácilmente y creo que no lo olvidaré nunca. [carta a A. Durande, 29 de enero de 1856,en PR, 84, nota 21]
Esta carta está escrita al amigo desde Moscú, ciudad que visitó en compañía de su familia cuando tenía diecisiete años, y por cuya lengua se sintió pronto atraído. Durante su adolescencia, Gaston Paris ya demostró interés por el estudio de diversas lenguas, una inquietud que mantuvo a lo largo de toda su vida.

Me ocupo del ruso con discreto placer... Se trata de una lengua poco común, cuyo conocimiento podrá serme muy útil. [carta a A. Durande, 12 de octubre de 1856, en PR, 85, nota 25]

Aprender otras lenguas es una constante en la vida de Gaston Paris, quien ya desde la época del Collège Rollin, destacó por su destreza en el griego y el latín, siendo el dominio de diversas lenguas uno de los instrumentos fundamentales de su obra de madurez, como muy bien se plasma en su primera obra importante, la Histoire poétique de Charlemagne.

Durante el viaje, Paulin Paris medita acerca del futuro de su joven hijo. Se barajan dos posibilidades: pasar el invierno en Moscú o bien en alguna universidad alemana. Afirma Vincenzo Crescini que el tránsito del padre al hijo implica el paso del diletantismo a la ciencia gracias al influjo alemán y que el mismo Paulin Paris era consciente de la necesidad de acercarse a Alemania para asegurar el camino de los estudios franceses. Aconsejado por un amigo suyo, Ferdinand Wolf, vinculado a la Biblioteca de Viena, decide enviar a su hijo adolescente a la universidad de Bonn. A pesar de lo que suele decirse, Gaston Paris no se matriculó en dicha universidad para seguir estudios de filología románica junto a Friedrich Diez, sino de filología clásica, en cuya disciplina eran famosas las universidades alemanas. Ello no impide que, una vez llegados a Bonn, padre e hijo se dirigieran al padre de la filología románica, probablemente aconsejados por el mismo Wolf, por tratarse de alguien que hablaba francés. Una vez matriculado, Gaston Paris transmite a su amigo Durande su inquietud acerca del aprendizaje del alemán (que compagina con el del ruso) en el que avanza con lentitud a causa del método empleado, demasiado aburrido y mecánico. Además de dedicarse al estudio de ambas lenguas realiza también lecturas de todo tipo: autores latinos, Persio... Se lamenta de no tener consigo a su Musset, se lanza a la lectura de Victor Hugo y descubre, con admiración, a Pascal y a Rabelais, del que, al no poder conseguir un ejemplar, copia el que ha sacado de la biblioteca. En enero de 1857, habiendo progresado en su dominio del alemán, lee dos obras de Goethe, el Hermann und Dorothea y el Reinecke Fuchs. Esta última obra le lleva a leer el original francés del siglo XIII: el Roman de Rénard, poniendo nuevamente de manifiesto su interés por el estudio de distintas lenguas, algo que más tarde hará de él un reputado romanista.

[el Roman de Rénard] me divierte y me interesa sobremanera. El estudio del francés antiguo facilita considerablemente el del italiano. En aquella época, estas dos lenguas, nacidas del mismo tronco, tenían un gran número de palabras en común; el italiano ha cambiado poco; sin embargo, el francés se ha transformado totalmente de manera que el italiano moderno se parece más al francés antiguo que al moderno. Cuando sepa bien el francés antiguo y el italiano, el provenzal será fácil; y sabiendo francés e italiano, ¿qué será el español? Desearía saber muchas lenguas, tantas como puedan caber en mi cerebro... [carta a A. Durande, 18 de enero de 1857, en PR, 87, nota 33]

A pesar de estas breves incursiones, Gaston Paris se lamenta a su amigo de las pocas lecturas que puede hacer de sus amados poetas franceses.
Sobre literatura, amigo mío, no tengo nada que decir; no hago más que leer en alemán: a penas tres o cuatro autores franceses, viejos amigos míos, han ocupado su lugar en mi biblioteca; he ahí una de mis debilidades: si no tengo siempre conmigo a estos queridos poetas los añoro con lágrimas a cada minuto. [carta a A. Durande, 9 de febrero de 1857, en PR, 91, nota 52

En la universidad, el joven sigue un curso público de filología clásica y asiste, invitado por Diez, a su curso privado de italiano en el que leen la Gerusalemme Liberata. Fue la casualidad, por tanto, la que hizo que el estudiante francés se convirtiera en discípulo del romanista alemán y tuviera el privilegio de tratarle con cierta familiaridad, acompañándole y conversando con él en el transcurso de largos paseos.

Soy sin duda el único francés aún vivo que conoció al patriarca de nuestros estudios y que habló con él di bocca a bocca. Tuve este privilegio a la edad de dieciocho años durante los nueve meses que viví en la agradable ciudad que se había convertido en su segunda patria.... De él me quedará siempre un recuerdo precioso y dulce, hecho de veneración, de sonrisas y de ternura... [1893, discurso pronunciado en el centenario de Diez celebrado en París, en FN, 224]

Probablemente intuyera Diez que aquel joven podría algún día hacer conocidas sus investigaciones en Francia, algo que Paris prometió a su maestro. A pesar de todo, la filología románica ocupaba todavía un lugar secundario para el joven francés. Terminados sus estudios en Bonn y preocupado por su alemán, Gaston Paris decide, con el beneplácito paterno, permanecer en Alemania, esta vez en Goettingen. Allí, algo que no había hecho en Bonn, se relaciona con sus compañeros alemanes. Sigue un curso sobre Tucídides impartido por Georg Curtius (no Ernst Robert) y otro sobre literatura alemana, que despertó su interés por las leyendas medievales y la mitología germánica, especialmente por los Nibelungen.

A los diecinueve años regresa a Francia tras su etapa de formación alemana que recordaría y reconocería como una de las fundamentales de su vida. Ingresa en la École des Chartes, reconocida como una de las más innovadoras de Francia, de la que obtiene el título de archivista-paleógrafo gracias a la tesis presentada en 1862 con el título Étude sur le rôle de l'accent latin dans la langue française. Con esta tesis y con la traducción al francés de la Gramática de las lenguas romances de Diez cumplió la promesa hecha al maestro de dar a conocer su obra en Francia. Aún más, con estos dos proyectos juveniles, Gaston Paris dio comienzo a su larga trayectoria como romanista. Trayectoria que se inició de una manera fulgurante gracias a la obra con la que se doctoró en letras: la Histoire poétique de Charlemagne (1865). Esta obra fue, en su momento, una obra pionera en los estudios sobre la epopeya medieval. Su vasta erudición, basada en parte merced al conocimiento de diferentes lenguas y de una gran labor investigadora, sorprendió e incomodó al mismo tiempo a los miembros del tribunal, que desconocían gran parte de los hechos presentados.
En la Histoire poétique de Charlemagne se expresan tanto el amor y la veneración por la literatura medieval francesa como el método científico aprendido durante su estancia en Alemania, basado en la investigación de los hechos como camino que conduce a la Verdad. En cuanto al primero destaca la siguiente declaración de principios:

La Edad Media, del mismo modo que todas las provincias del vasto dominio histórico, es digna de ser estudiada con la mayor seriedad y la exactitud más minuciosa. [VC, 140]
En esta afirmación aparece uno de los máximos intereses de Gaston Paris: la valoración de la literatura medieval francesa y la creación de una disciplina que la estudie. He ahí el inicio de una trayectoria de cambio y renovación del terreno académico francés que hizo de Gaston Paris el padre de la filología románica en Francia. Una renovación que conjugaba el patriotismo de raíz romántica del estudio de la propia literatura antigua, iniciada por Paulin Paris, con la apertura a la influencia de los estudios extranjeros, que Gaston Paris supo introducir en la historiografía literaria francesa marcada entonces por un manifiesto chovinismo así como por un menosprecio por la literatura medieval, considerada -con la única excepción de la Chanson de Roland- indigna de pertenecer al canon de obras "clásicas".

La poesía de la edad media seguramente ofrece a los espíritus más delicados y a los más cultivados .... auténticos goces (... ) Estoy convencido de que, a pesar de todos los rechazos y condenas, encontrará, gracias a sus producciones verdaderamente significativas, su lugar en la cultura general, en la enseñanza de las letras, en la educación nacional .... [UB, 27-28]

La teoría de las cantilenas defendida por Gaston Paris en la Histoire poetique de Charlemagne abrió un profundo debate en el terreno de la epopeya medieval, en el que la figura del maestro francés se erige como una de las principales. Esta teoría, que aboga por unos orígenes populares y colectivos de la épica románica, da lugar a la tendencia que ha venido a llamarse tradicionalismo, heredera en cierto sentido del romanticismo, como el mismo Gaston Paris.

La historia de la literatura de un pueblo, he tenido la ocasión de decirlo ya muchas veces, es la historia de su vida moral, y, en particular, de su conciencia nacional: bajo este punto de vista quiero hoy estudiar todo aquello que podamos encontrar aún de sustancial y de vital en el estudio de nuestra más anciana poesía [HG, 26]

El estudio serio, imparcial y profundo del pasado es, probablemente, la marca de virilidad más verdadera de un pueblo. [UB, 27]

Sin embargo, como ya hemos observado, el patriotismo expresado en la obra del maestro francés se combina con un deseo de renovación del academicismo cuya intención es abrirlo a las influencias extranjeras. El objetivo de tal empeño es, en todo momento, llegar a la Verdad, un deseo que Gaston Paris quiso inculcar a las nuevas generaciones.

Se dice a la juventud: es necesario amar, querer, creer, es necesario hacer, sin decirle y sin poder decirle cuál debe ser el objeto de su amor, el impulso de su voluntad, el símbolo de su fe, el fin de la acción. Es necesario, por encima de todo, les diré, con la esperanza de ser comprendido, amar la verdad, querer conocerla, creer en ella, trabajar, si se puede, para descubrirla. Es necesario saber mirarla a la cara, y jurarse que nunca se la falseará, ni se la atenuará o exagerará ... [VC, 141]

Este interés por renovar el terreno de la investigación literaria en Francia fue la directriz que guió la creación de dos revistas fundamentales: la Révue critique d'histoire et littérature (1866) con la colaboración de su inseparable amigo y compañero Paul Meyer, junto a Hermann Zotenberg y Charles Morel; y Romania (1872) también con Meyer. La primera nacía con la intención de dotar a Francia de una publicación bibliográfica que informara de las investigaciones históricas y filológicas extranjeras que diera a conocer unos métodos científicos que el país parecía ignorar. La segunda trataba exclusivamente de la disciplina filológica que ambos fundadores compartían, centrada en el terreno de la literatura medieval, considerada como un todo compartido por los países neolatinos. Con ella, sus fundadores desean convertir a su patria en un centro de la romanística.

Hace veinte años, Francia ocupaba en el mundo una posición bastante modesta, en la ciencia y en lo demás.... Los estudios románicos ... interesaban a pocas personas....Hemos querido que nuestro país se convierta en un centro de estudios y de producción de la filología románica en general, y de una manera más particular de la filología francesa. [Romania XXI (1982)]
En cierto sentido, seguir la propia trayectoria de Gaston Paris es hacer la historia de esta renovación que él mismo se había propuesto. Después de haber conseguido el doctorado, sustituye durante un breve periodo de tiempo a su propio padre en el Collège de France, en 1866, y da un curso sobre gramática histórica de la lengua francesa en la Sorbona. En 1868, el Ministro Victor Duruy crea la École pratique des "Hautes Études", un centro cuyas directrices coincidían con muchos de los puntos de vista de nuestro biografiado, y del que fue nombrado "répétiteur de philologie française", cargo docente que compartió con el ya definitivo, tras el retiro de Paulin Paris, en el Collège de France consiguiendo en ambos centros una gran fama no sólo por el método científico utilizado, sino también gracias al don que parecía tener para hacer que sus clases fueran interesantes y amenas.

... Este cometido [refiriéndose al éxito de sus cursos] se ha conseguido gracias a aquellos, venidos de Francia o del extranjero, que han encontrado en mis cursos y en mis conferencias su primera iniciación a la ciencia .... me digo a mí mismo que mi carrera didáctica no ha sido inútil, y esto no sólo me proporciona placer, también prueba que tenía razón (contra las advertencias de algunos consejeros bien intencionados) al haber dado a mis enseñanzas, de manera inflexible, una dirección científica .... esto me ha consolado en algunas horas difíciles, en las que creía encontrarme solo y haber elegido un camino erróneo; pero hoy me siento liberado de mis dudas y pagado con creces de mis penas.[conferencia leída en la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de su doctorado, 1890, en FN, 228]

Como profesor, Gaston Paris era una persona considerada y entregada. Su reputación se extendió de tal manera que a sus clases asistían estudiantes de las más diversas nacionalidades: rusos, americanos, escandinavos, italianos, etc. Probablemente su patriotismo se sintiera frustrado al no contar con un gran número de estudiantes franceses, pero se consolaba pensando que este interés extranjero por su obra podía considerarse como una especie de homenaje a su querida Francia. No sólo ejercía su carrera docente en las aulas sino también en el estudio que tenía en su casa, los domingos, mostrándose en todo momento interesado en promover la carrera de sus más dotados discípulos, y humilde frente a la brillantez de algunos de los jóvenes que empezaban a despuntar, indiferente en este sentido a sus nacionalidades. Sirva de ejemplo la deferencia que tuvo con Meyer-Lübke. Afirmaba ser liberal en política, y nunca manifestó ningún tipo de antagonismo étnico ni de resentimiento político, hasta el punto de invitar a romanistas alemanes a participar en Romania, incluso después de la debacle del bienio 1870-71.
No todo fueron satisfacciones, sin embargo. Durante su larga carrera también hubo momentos de frustración, como el hecho de no haber conseguido promover en Francia una academia de lingüística histórico-comparativa del romance, terreno que gozaba de prioridad en su trayectoria personal. Entre sus discípulos, fueron fundamentalmente los procedentes de los países escandinavos aquellos que parecían más dispuestos a seguir la línea de sus investigaciones, lo que llevó a decir en una carta a Pio Rajna que "Mi único desconsuelo es que estos estudios se continuan y se enriquecen especialmente fuera de Francia antes que en Francia, donde deberían florecer por encima de todo" [PR, 97, nota 74]. Uno de los pocos discípulos franceses que tuvo, F. Meunier, murió antes de terminar su tesis, en 1875, que fue completada por A. Darmesteter. Pero la tragedia se cernió nuevamente sobre el maestro, pues este brillante alumno, cuyas investigaciones estaban íntimamente relacionadas a sus propios proyectos, falleció también en 1894.
Privado de la visión de un ojo, que le impedía servir a su país como soldado, consideraba que cumplía con su misión llevando a cabo la renovación del terreno académico. Ello le llevó a participar en multitud de proyectos, sin dejar abandonados ni su docencia ni sus trabajos personales, como la Société des Anciens Textes, el Journal des Savants o la Révue de Paris. Su vasta bibliografía, que comprende cientos de títulos, hicieron de él el primer estudioso de filología francesa medieval. Sin embargo, entre su producción hay también muchos escritos sobre diversidad de temas como, por citar un ejemplo conocido, su libro Penseurs et Poètes (1896) en el que describe la vida y la obra de eruditos como Ernest Renan o James Darmesteter, de artistas como Alessandro Vida o de poetas modernos a los que conoció personalmente como Federico Mistral. Su obra, pero especialmente su talento como escritor, preocupado por transmitir sus conocimientos al público en general, hicieron que, en 1896, fuese nombrado miembro de la Académie française.
Famoso por la afabilidad de su carácter y su elevado sentido de la justicia, Gaston Paris tenía numerosos amigos repartidos por toda la geografía europea e incluso americana. Durante más de treinta y cinco años dedicó a muchos de ellos las tardes de los domingos, invitándoles a su propia casa. A estas tertulias, pronto convertidas en una costumbre, acudían muchos nombres conocidos del momento: Prudhomme, Sorel, Renan, Taine, Dumas hijo. Tampoco le faltaba tiempo, a pesar de sus numerosas obligaciones que le impedían dedicarse a sus propios proyectos como él habría querido, para dedicarlo a su familia. Marido afectuoso, conoció la paternidad a una edad tardía y deleitaba a su pequeña hija Griette con las más variopintas historias, como antes había hecho con él su propio padre. Siempre amable con todo el mundo, expresaba su amor a todos los suyos: a su familia, a sus amigos, a sus discípulos y, naturalmente, a su patria, uno de sus mayores amores.

Amar, he aquí el mayor remedio frente a las desventuras terrenas ... Amar es vivir con la mayor intensidad y compartir a un mismo tiempo la vida con los objetos de la propia afección. La ciencia, el arte, el trabajo, las aventuras, los viajes, la filantropía, el patriotismo, la familia, los amigos ... Por esta vía, el hombre no alcanzará una felicidad beata y pasiva ... pero se sentirá en constante comunión con la naturaleza y con sus semejantes, gozará de la propia actividad y sacará provecho de la ajena. [FN, 241]
Estas palabras podrían resumir la vida entera de Gaston Paris. Este hombre incansable que temía la llegada, cada vez más cercana, de la muerte que le alejaría de las cosas que más amaba. A pesar de su avanzada edad y de su delicada salud, aceptó participar en diversas empresas (como, por ejemplo, la dirección del Journal des Savants estando ya bastante delicado) fiel a su divisa de trabajar por su patria y su ciencia. Los últimos días de su vida, ya fatigado y enfermo a causa de su trabajo y de uno de sus últimos viajes a Italia, los pasó con su familia, en Cannes, descansando y contando a su hijita las historias de Don Quijote. Murió de un ataque de angina de pecho, en 1903, dejando tras de sí una obra ingente cuya premisa fue siempre transmitir el amor al estudio, el amor a nuestra vieja poesía y el amor a la dulce Francia.

Bibliografía sobre Gaston PARIS

  • BÄHLER, Ursula, "Notes sur l'acception du terme de philologie romane chez Gaston Paris", Vox Romanica. Annales helvetici explorandis linguis romanicis destinati, Ricarda Liver et Peter Wunderli, Collegii Romanici Helvetiorum, 1995 [UB].
  • CRESCINI, Vincenzo, Románica Fragmenta. Scritti scelti dall'autore, Università di Padova, Reale Istituto Veneto dei colleghi, amici e discepoli, Giovanni Chiantore, Torino, 1932 [VC].
  • GUMBRECHT, Hans Ulrich, "Un souffle d'Allemagne ayant passé: Friedrich Diez, Gaston Paris, and the Genesis of National Philologies", Romance Philology, XL, 1 (1986) [HG].
  • MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, La Chanson de Roland y el neotradicionalismo (Orígenes de la épica románica), Madrid, Espasa-Calpe, 1959. [MP]
  • NOVATI, F., A Ricolta. Studi e Profili, Istituto Italiano d'Arti Grafiche, Bergamo, 1907 [FN].
  • RAJNA, Pio, "Elogio di Gaston Paris", Atti della R. Accademia della Crusca. Anno academico 1902-1903, Tipografia galileiana, Firenze, 1904 [PR]. RIQUER, Martí de, Los cantares de gesta franceses: sus problemas, su relación con España, Gredos, Biblioteca Románica Hispánica II, Estudios y ensayos, 8, Madrid, 1952. [MR]

Bibliografía de Gaston PARIS

  • Aventures merveilleuses de Huon de Bordeaux (1861)
  • Étude sur le rôle de l'accent latin dans la langue française (1862)
  • De pseudo-Turpino (1865)
  • Histoire poétique de Charlemagne (1865)
  • Vie de Saint Alexis (ed. crítica) (1872)
  • Les romans de la Table Ronde, en Histoire littéraire de la France
  • Manuel d'ancien français, 1888
  • La Poésie du moyen âge (1885; 1895)
  • Penseurs et Poètes (1896)
  • Poèmes et légendes du moyen âge (1900)
  • Trabajos póstumos
  • Mélanges linguistiques, Mario Roques (ed.), 1909.
  • Mélanges de littérature française du moyen âge, Mario Roques (ed.), 1912