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Tucídides

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Última actualización: 27/05/2009

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Biografía

Busto de Tucídides

(460-400 a.C)

Nacido en la ciudad de Atenas, Tucídides pertenecía a la familia de los Filaidas, lo que le hace descendiente con figuras famosas de la vida política de la ciudad como Cimón, célebre detractor de Pericles, o Milcíades, vencedor de la batalla de Maratón. El nombre de su padre Óloro, nos hace pensar que procedía de la Tracia. La fecha de su nacimiento no es segura, pero suele fijarse en torno al 454 o 460 a.C.

Su vida abarca prácticamente el periodo de las guerras del Peloponeso (431-421 a.C.), que enfrentaron a espartanos y atenienses y en las que se centra toda su obra. Cayó enfermo en la epidemia de peste que desencadenó en la ciudad y comenzó a escribir su Historias al comienzo del conflicto, en el que tomó parte de forma activa bajo el cargo de estratego a los treinta años. La explicación de que se le concediera un puesto tan importante a una edad tan temprana puede tener que ver con el hecho de que fuera responsable de la explotación de unas minas de oro en Tracia, dato que respalda también su supuesto origen tracio. Debido a un desafortunado incidente durante la batalla de Anfípolis (424 a.C.) fue condenado al exilio durante veinte años. Encargado de defender los puertos marítimos del ataque del comandante espartano Brásidas, llegó tarde con su armada y solo fue capaz de salvar el puerto de Eyón. No sabemos a ciencia cierta dónde pasó aquellos veinte años, pero es de suponer que su distanciamiento del conflicto le permitiese adquirir la relativa imparcialidad que se plasma en su obra. Además se mantuvo bien informado de los movimientos de ambos bandos. Su postura frente al líder ático Pericles y el régimen democrático que éste propugnaba puede considerarse como admiración, sobre todo teniendo en cuenta la orientación conservadora de la familia de Tucídides. Como persona de cierto prestigio social tuvo contacto con el rey Arquelao de Macedonia y su círculo de artistas por la mediación del filósofo peripatético Praxífaes.

Las circunstancias y lugar de su muerte han suscitado diversas conclusiones. Debido a que la obra aparece bruscamente interrumpida en medio de una frase, algunos han aventurado que fue asesinado, pero no podemos saber si esto sucedió en Atenas, donde está su sepulcro, o en Tracia. Jenofonte toma sobre sí el relevo de la narración y escribe la Anábasis como continuación de la historia de la guerra.

El motivo de que existan tan pocos datos fidedignos sobre la vida de Tucídides, lo que se ha dado en llamar el "silencio tucídideo", es que a pesar de ser una personalidad célebre, no destina apenas espacio en su obra para relatar sus propias vivencias, dedicándose exclusivamente a la narración de los hechos con la mayor frialdad posible.

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Estilo

Se ha considerado a Tucídides el padre de la historia a causa de su imparcialidad a la hora de poner por escrito los acontecimientos, virtud tanto más envidiable cuanto que tales acontecimientos no pertenecían a un pasado más o menos remoto, como en el caso de los cronistas, sino que se dedica a la historia contemporánea . Este pertenece a la nueva intelectualidad ateniense, muy influida por las escuelas de sofística y retórica, pero esto no se percibe más que de manera sutil, pues Tucídides huye de la ostentación ampulosa de recursos expresivos. Tiene, eso sí, un interés particular por el logos, el discurso persuasivo, que aparece frecuentemente en forma de los discursos de situación que pronuncian los personajes históricos, de los que el más famoso es el de Pericles en defensa de la constitución ateniense, en el que se demuestra la adhesión del historiador a su política. Por supuesto, se trata de discursos reelaborados a partir de unas indicaciones básicas sobre el contenido de lo que realmente se dijo.

Es el primero en aplicar el método científico a la historiografía, su objetivo es la búsqueda de la verdad (aletheía) y la determinación de las causas profundas de los hechos, distinguiendo entre motivos auténticos (aitía) y pretextos ( própasis). Trata de dilucidar los elementos que marcaron el curso de los acontecimientos separándolos de lo anecdótico, mostrándose en esto escéptico con los errores derivados de la tradición oral. Organiza sistemáticamente los acontecimientos en función de su relevancia y marca claramente el principio y el final de cada episodio, llevando a cabo una selección de lo sucedido. Compara constantemente pasado y presente, saltando del uno al otro para mostrar las conexiones implícitas, los nexos de unión y la diferencia en el comportamiento de las personas, a quienes atribuye por igual decisiones racionales e irracionales, al tiempo que deja un margen de acción al azar. En cuanto a su sintaxis y empleo del léxico, se sirve a menudo de expresiones y palabras algo arcaicas. No debemos olvidar que permaneció durante veinte años alejado de los usos de Atenas, retirado y dedicado a dar testimonio de la guerra. También podemos apreciar un gran rigor lógico en la exposición y una riqueza semántica, especialmente en lo relativo a la distinción entre sinónimos. Evita la ambigüedad del lenguaje poniendo gran cuidado en remarcar las diferencias de significado entre palabras sinónimas, de modo que la lectura de su obra implica cierto nivel de complejidad, lo que nos hace pensar que Tucídides escribía para un público culto.

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Obra

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