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Sófocles

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Última actualización: 27/05/2009

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Biografía

Estatua de Sófocles

(496-406 a.C.)

Nace en el año 496 a.C. en Colono Hípico, un lugar muy cercano a la ciudad de Atenas, a la que permanecería fuertemente ligado durante toda su vida, como ciudadano y escritor trágico. Presenció los acontecimientos más representativos de la historia ateniense, las Guerras Médicas y las del Peloponeso, y tuvo la fortuna de morir antes de la rendición de su patria a manos de Esparta en el 404. Participó activamente en la vida pública de la ciudad, con puestos destacados en la administración y el servicio militar. En el 443 fue tesorero, general junto a Pericles en el 440 y formó parte del comité de los Diez Próbulos (encargado de mantener el orden durante un período especialmente turbulento) en el 413, además de ejercer ocasionalmente como embajador ante otros estados. Tuvo un papel importante en la introducción del culto a Asclepio (dios de la medicina) en Atenas, alojando la imagen divina en su propia casa. Estos datos trazan de manera fiable el perfil de un hombre implicado con su comunidad, defensor del nuevo orden democrático. Además contamos con varios testimonios que lo describen como una persona afable, de espíritu festivo y noble. Tanto Jerónimo de Rodas en los Recuerdos Históricos, como Ión de Quíos en su obra Vida relatan anécdotas en las que se demuestra un alto grado de integración entre sus convecinos, quienes le demostraron gran aprecio, como demuestra el hecho de que sus representaciones alcanzasen el mayor grado de victorias conocidas en la historia de los certámenes dionisíacos. Contamos 18 o 24 casos, dependiendo de las fuentes, en que llegase al primer lugar, entre ellos su primera aparición en escena, en el 468, y nunca bajó del segundo puesto. Incluso los poetas cómicos, que habitualmente se mostraban prontos a satirizar a los personajes públicos de Atenas, le respetaron en sus obras incluso más que al filósofo Sócrates, al que Aristófanes hace blanco de sus burlas en Las Nubes.

Fue amigo de Heródoto, a quien dedicó una oda, y conmemoró la muerte de su mayor competidor, Eurípides, guardando luto en las Grandes Dionisias del 406. Apareció en la competición teatral sin llevar la corona ritual para significar así su profunda pena por la pérdida. Fundó una sociedad de artistas cuya finalidad era fomentar la creatividad literaria y la concordia entre los miembros del gremio. Tanto su hijo Iofonte como su nieto, llamado también Sófocles, siguieron el oficio del escritor trágico.

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Estilo

De los tres grandes tragediógrafos, Sófocles suele ser considerado el más perfecto en cuanto a la composición formal de sus obras, donde la grandiosidad de Esquilo se confunde con primitivismo y la osadía de Esquilo parece señal de decadencia. Aristóteles le dedica un lugar predominante en su Poética, y dice de él que " retrata a los hombres como deberían ser, Eurípides como son". El ser humano aparece como potencialmente glorioso, aunque enfrentado a la fuerza irresistible del destino está condenado a perder, y ello le da un profundo sentido pesimista, que es la esencia de lo trágico. Es heroico pero vulnerable en su dignidad, con una autoconciencia dolorosa que se descubre en el momento de la anagnórisis, cuando el héroe descubre su verdadera identidad, que puede resultar un conocimiento demasiado pesado para el personaje, llegando a destruirle. Es el caso de Edipo, que al saber que se ha casado con su madre y matado a su padre se ve impulsado a sacarse los ojos. El error humano, mezclado con la ironía de su destino afloran en el lenguaje por el que los individuos se traicionan a sí mismos, revelando su equivocación antes siquiera de conocerla ellos mismos, para lo que Sófocles se sirve de la ambigüedad inherente al idioma. Estos elementos, el tabú del incesto y los lapsus del lenguaje, le resultarían de gran utilidad a Freud para la elaboración de su teoría psicoanalítica. Otro elemento fundamental es el tiempo, que trae consigo la mutabilidad de todas las cosas ante la que la persona trata de resistir inútilmente intentando mantenerse inmutable en su esencia, algo que sólo les está permitido a los dioses inmortales. Electra se desespera al verse envejecer en la casa de su padre, asesinado por su propia madre y el amante de ésta, y comprende que en semejante situación nunca podrá casarse y tener hijos: está condenada a vivir en la ignominia. Sin embargo el personaje trágico no trata de huir, pues su destino lo alcanzará siempre, tiene que permanecer y afrontar su perdición. El mensaje salvador, la orden de revocar la condena llegan siempre demasiado tarde. Incluso aunque se conozca el futuro por medio de un oráculo, éste solo es comprendido en su verdadero sentido cuando ya no se puede hacer nada. Todo este sufrimiento inmerecido escapa a la mente del mortal, el castigo por un delito no cometido (o cometido inconscientemente) no tiene su origen en la perversidad de los dioses, que están más allá de la lógica humana, sino en la inevitable fragilidad del hombre.

En cuanto a la técnica teatral, Sófocles introduce algunas variaciones dentro del esquema heredado de Esquilo, aumenta el número de actores a tres y el del coro, que pasa de estar formado por doce personas a quince. Se libera también de la costumbre de escribir las tres tragedias prescritas para la participación en el certamen siguiendo un mismo tema, como hacía su predecesor. La maestría de Sófocles en el retrato de los caracteres es uno de los puntos fuertes de sus tragedias, los personajes alcanzan un alto grado de comunicación entre sí, interaccionan sin rigidez, se influyen mutuamente cambiando su discurso en función del otro. Incluso los objetos adquieren un valor inédito, ampliando la capacidad teatral de una prenda, un cofre o una espada, que se convierten en símbolos dotados de valor propio.

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Obra

  • Las Traquínias
  • Electra
  • Filoctetes
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