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Platón

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Última actualización: 27/05/2009

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Biografía

Busto de Platón

PLATÓN: UN COLOSO ENTRE RUINAS*

No cabe duda de que Platón es uno de los pensadores más influyentes en la historia del pensamiento occidental. En los últimos dos siglos su influencia no ha hecho sino aumentar, hasta el punto de que su filosofía en general y su teoría política en particular se han encontrado en el centro de enconados debates a partir de los años treinta del pasado siglo. Probablemente no sea ajeno a esta situación el hecho de que la obra de Platón sea el primer testimonio de la filosofía griega que ha llegado hasta nosotros. La conservación de todas sus obras y de numerosos escritos apócrifos están directamente relacionados con la importancia que tuvo su pensamiento en la Antigüedad. Esto es así porque la filosofía de Platón tuvo en todo momento una finalidad eminentemente práctica, contrariamente a lo que la imagen del filósofo que se ha impuesto en las últimas décadas podría llevar a suponer.

LA BIOGRAFÍA DE PLATÓN: ENTRE MITO Y REALIDAD

Poco es lo que se sabe de manera fehaciente de la vida de Platón. Las biografías que nos ha legado la Antigüedad tejen de manera arbitraria la realidad y la ficción. Todas subrayan el carácter supuestamente extraordinario del aristócrata ateniense y destacan las pruebas a las que lo sometió su azaroso destino. Todas ellas tienen, quizás, una intención común: mostrar la importancia del conocimiento filosófico para afrontar los avatares de la vida. La creación de un mito Platón se vislumbra ya en la misma fecha de nacimento que se ha transmitido. Sin duda, el siete del mes de targelión (mayo), en el que algunas fuentes colocan el día de su nacimiento y de su muerte, ha sido fraguado para hacerlo coincidir con el aniversario del nacimiento de Apolo en el calendario religioso de Atenas. El año ha sido posiblemente el 429 a. C. y su muerte se produjo aproximadamente en el 348/347 a.C. Es muy difícil establecer fechas exactas, puesto que todas ellas han sido retocadas para acentuar el carácter providencial de la figura del filósofo. Lo más correcto sería afirmar que vivió entre los primeros años de la guerra del Peloponeso y la década anterior a la caída de los estados griegos en la esfera de influencia de Macedonia en la batalla de Queronea.

Platón nació en el seno de una familia aristocrática y conservadora que tenía vínculos estrechos con los treinta tiranos que en 404/403 a. C. instauraron un régimen oligárquico en Atenas. De su formación se posee la noticia, conservada por Aristóteles en el primer libro de la Metafísica (987a32 ss.), según la cual fue alumno del filósofo heracliteano Crátilo antes de pertenecer al círculo de Sócrates, al que se unió cuando había superado apenas los veinte años (408 a. C. aproximadamente). Sócrates tuvo, sin lugar a dudas, una influencia decisiva en su pensamiento. La condena a muerte del maestro por la democracia restaurada (399 a.C.) empuja al exilio a Platón, que se refugia en Megara, donde lo acogen Euclides y Terpsión, antiguos alumnos de Sócrates mencionados en el Fedón (59c) y fundadores de la escuela megárica.

En los años que siguen es más difícil desentrañar la relación entre mito y realidad en su biografía. Lo único que parece ser cierto es que emprendió largos viajes que lo pueden haber llevado hasta Egipto y que, con seguridad, lo hicieron llegar a la Magna Grecia (Sur de Italia y Sicilia). Es un período en el que es verosímil que alcanzara los conocimientos que le permitieron madurar su formación filosófica: se familiariza con las doctrinas de los megáricos, los cirenaicos y los pitagóricos. Si es verdad que estuvo en Egipto, es probable que también haya alcanzado algún conocimiento, aunque superficial, de la ciencia de ese pueblo. Su amistad con el pitagórico Arquitas de Tarento le permitió profundizar en la filosofía de la escuela pitagórica. Su periplo finaliza en Siracusa, adonde va desde Tarento, invitado por el tirano Dionisio I. Llega a Sicilia cuando frisaba los cuarenta años (390/388 a.C.). El cuñado del tirano, Dion, proyectaba instaurar en Siracusa un gobierno filosófico, para lo cual habvía solicitado el apoyo de Platón. Estos planes encuentran rápidamente la oposición del tirano que apresa a su huésped y, según cuenta la historia, lo entrega para que sea vendido como esclavo en el mercado de Egina, ciudad que se encontraba en guerra con los atenienses. Reconocido por un rico ciudadano de Cirene, es rescatado y devuelto a Atenas (entre el 388 y el 385 a. C. ). Tenía entre cuarenta y cuarenta y cinco años.

Es difícil comprobar la veracidad de esta parte de la biografía de Platón, en especial porque no parece haber influido de manera determinante en su idea de reformar la polis y en la posibilidad de convencer a un tirano. Al poco tiempo de retornar a Atenas funda la Academia. La Academia, más que una escuela, es una comunidad con principios inspirados en los pitagóricos y con una fuerte vertiente religiosa: legalmente era una comunidad cultual dedicada a las Musas y en la que se practicaban la investigación y la educación filosóficas. Poco es lo que realmente se sabe acerca de la forma en que funcionaba este centro. Puede ser que haya contado con una colección de obras filosóficas, científicas y jurídicas. En ella había diferentes maestros, además del cabeza de la escuela. No se sabe realmente qué se enseñaba ni cómo se impartían los contenidos, aunque no es inverosímil que existiera un estricto ordenamiento jerárquico en el que tanto los maestros como los alumnos se encontraran organizados según su capacidad y su grado de iniciación.

Tras la muerte de Dionisio I, Platón regresa a Siracusa invitado por su sucesor Dionisio II (366 a.C.). Su vuelta coincide con el aumento de la influencia de Dion en la corte siracusana. El nuevo intento de poner en práctica sus ideas políticofilosóficas termina también en un fracaso. Dionisio II le permite retornar a Atenas bajo la promesa de volver a Siracusa cuando el tirano se lo solicitase. Esto sucede en el 361 a. C., fecha del último viaje a Sicila. Una vez en la isla, Dionisio se niega a cumplir sus promesas y Platón es encerrado. La mediación de Arquitas de Tarento logra su libertad. En el 360 retorna a su ciudad natal. La posición de Platón y su aliado Dion puede despertar razonables suspicacias. De hecho, este último organiza una expedición en el 357 de la que participan miembros de la Academia y que termina con el derrocamiento de Dionisio II. No obstante, tres años después, Dion es asesinado por uno de los alumnos de Platón que habían tomado parte en la expedición y la situación en Siracusa desemboca en el caos. Platón se limita a aconsejar a los partidarios de Dion cuando recuperan el poder en la ciudad. Sus últimos años están dedicados fundamentalmente a la investigación filosófica, lejos, aparentemente, de la política práctica.

* Este artículo está basado en la introducción al Fedón del profesor Francisco L. Lisi Bereterbide, editada por Tecnos, Madrid, 2002.

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Estilo

Platón fue el creador de un nuevo género, el diálogo, que combina un estilo literario altamente poético con elementos dramáticos en forma de conversación entre Sócrates (figura que sería posteriormente sustituida por un viajante extranjero) y uno o más interlocutores. El contenido de tales diálogos es una teoría política y filosófica propia, cuyos elementos principales son la superioridad moral de la virtud, la identificación del vicio con la ignorancia, la inmortalidad del alma, la idea pitagórica de la reencarnación, el interés por la paideia o educación de los jóvenes y el proyecto de un Estado gobernado por filósofos. Pero el punto fundamental de Platón es su teoría de las ideas, según la cual el mundo sensible depende de un mundo trascendente y superior, que es el auténtico. Para introducir estos conceptos se sirve de un método crítico de carácter científico que se expresa mediante la mayéutica, es decir, el empleo de preguntas y respuestas que garantizan una correcta argumentación a cada paso. Este es un sistema que pretende diferenciarse de los discursos sofísticos, aunque comparte con ellos muchos aspectos retóricos. El tono que emplea Sócrates en los diálogos platónicos es irónico. La ironía en su significado etimológico quiere decir autodesprecio o cuestionamiento del propio conocimiento y, por extensión, de las ideas de los otros, contraponiendo la doxa (opinión falsa preconcebida) con la alétheia (conocimiento verdadero). De ahí la famosa máxima socrática "sólo se que no se nada". Se trata de una filosofía firmemente anclada en la experiencia, contrariamente a lo que podría parecer, porque si bien se sustenta en generalizaciones, éstas están ilustradas con ejemplos de la vida cotidiana. Los dos elementos del diálogo platónico son el logos y el mithos, de los que el primero representa la doctrina racional y filosófica que pretende educar a los ciudadanos mientras que el segundo aparece como una historia de inspiración mitológica que ejemplifica el discurso y habla al pathos, la parte irracional y simbólica del hombre.

Como autor literario, Platón demuestra un dominio asombroso de la lengua griega, que maneja con gran elegancia aunque también empleando palabras sencillas, fácilmente comprensibles, con profusión de metáforas y símiles, que se fue haciendo cada vez más artificioso a medida que envejecía su autor. Esto ha llevado a los expertos a clasificar los diálogos en tres grupos en base a un criterio cronológico: los primeros diálogos (i), conocidos también como aporéticos, tratan de definir alguna cualidad humana como la virtud o el valor, sin llegar a conseguirlo totalmente, pero logrando desenmascarar las preconcepciones falsas que se interponen entre el hombre y la realidad de las ideas. Esto es lo que significa la aporía, el fracaso a la hora de responder a la pregunta formulada, un callejón sin salida. Los diálogos intermedios (ii), que constituyen la cima estilística de Platón, presentan los mitos más elaborados y sitúan la acción en escenarios vívidamente descritos. Este es el influjo de la técnica dramática de la tragedia que mencionábamos más arriba. Finalmente, los últimos diálogos (iii) son mayoritariamente considerados por la crítica como mediocres en cuanto a la técnica literaria, presentan una estructuración excesivamente estudiada de palabras y frases cercana al amaneramiento, y renuncia progresivamente a los elementos dramáticos en virtud del contenido político y filosófico.

Según ciertos intérpretes la doctrina platónica es esotérica, esto es, que entre las ideas propugnadas en los diálogos hay falacias, puestas intencionalmente a fin de que los alumnos de la Academia las detectasen. Serían pues, algo así como ejercicios prácticos para las clases, en los que no se encontraría lo principal de la doctrina platónica, que se comunicaba exclusivamente de forma oral a aquellos iniciados que estuvieran preparados para recibirla.

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Obra

(i)

  • Apología (Defensa de Sócrates)
  • Gorgias
  • Fedón
  • Banquete
  • Ión
  • Laques
  • Critón
  • Cármides
  • Eutifrón
  • Hipias menor
  • Protágoras
  • Lisis
  • Crátilo
  • Menón
  • Eutidemo
  • Menéxeno
  • República

(ii)

  • Parménides
  • Fedro
  • Teeteto

(iii)

  • El Sofista
  • El Político
  • Timeo
  • Critias
  • Filebo
  • Leyes

Dudosos (?)

  • Hipias mayor
  • Alcibíades I
  • Clitofón
  • Epínomis
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