Banner
Estás en: Inicio > Instituto de Estudios Clásicos sobre la Sociedad y la Política "Lucio Anneo Séneca" > Educación > Proyecto Apolo > Autores clásicos grecolatinos > Luciano

Luciano

Menú

Última actualización: 27/05/2009

Aumentar Tamaño del texto Disminuir Tamaño del texto
 

Biografía

Retrato de Luciano de Samosata

(120-190 d.C)

Nació en Samosata, una ciudad aramea cercana al Éufrates, y su carrera de sofista le llevó a realizar constantes viajes por la zona de Jonia, Antioquia, Italia, la Galia, Acaya, Macedonia y Tracia, aunque pasó la mayor parte de su vida en Atenas. También visitó Roma. Aunque su idioma materno era el arameo, aprendió el griego hasta conseguir dominarlo. Durante su infancia trabajó en el taller de un escultor, hasta que un accidente le hizo cambiar su vocación, eligiendo entonces un trabajo menos peligroso, el de orador. Viajó junto con su familia y su padre a Amestris durante las guerras partas. Esta forma de vida ambulante tiene su explicación en el tipo de servicios que ofrecía: como retórico, compositor de sátiras y divertidos relatos, practicaba su oficio allí donde era requerido, cortes de nobles y teatros principalmente. Así llegó a conocer a personajes importantes de su época y se rodeó de un círculo de aduladores. Antes del 165 d.C. asistió a tres festivales olímpicos, siendo testigo de la muerte del cínico Peregrino, quien se autoinmoló en público, uno de los acontecimientos más comentados del momento. Durante su estancia en Roma, hacia el 159 d.C, conoció al filósofo Nigrino, momento en el que abandona la retórica para dedicarse a escribir diálogos, si bien su acercamiento a la filosofía no pasó de ser un coqueteo. Luciano representa el escepticismo radical y el declive de la cultura ática, incapaz de insertarse completamente en ningún sistema filosófico.

Ya en la vejez, obtuvo un puesto en la cancillería del prefecto en Egipto, del 171 al 175. No tenemos datos ciertos acerca de su muerte, que debió ser hacia el 190 d.C., pero una mención en el texto bizantino conocido como la Suda se nos dice que murió devorado por perros y que su destino final fue arder por toda la eternidad en las llamas del infierno por haber hecho escarnio del nombre de Jesucristo. Este último dato, aunque no inspira demasiada confianza en cuanto a su credibilidad, nos da una idea de hasta qué punto fue polémica la figura de Luciano, un hombre siempre dispuesto a ejercitar su ingenio mediante el sarcasmo y la burla.

Subir
 

Estilo

Autor satírico poseedor de un gran ingenio y una visión irreverente de la sociedad y la religión, Luciano comienza en la línea de la retórica aticista, de la que se va distanciando paulatinamente. Muestra un particular interés por la figura del filósofo cínico, que en algunos de sus diálogos se encara con las divinidades para recriminarles sus debilidades e incluso, en un alarde de ingenio literario, cuestionar su existencia y su poder real sobre los hombres. Ridiculiza las convenciones de los clásicos, llegando a hacer blanco de su humor el lenguaje altisonante de Homero, trata sin tapujos la conducta homosexual y pone de relieve las debilidades de tiranos y filósofos por igual. El estilo retórico que emplea se acerca más a la vertiente epidíctica, es decir, un formato literario en el que se da mayor relevancia al estilo que al contenido. Así por ejemplo, en su Elogio de la mosca despliega sus dotes argumentativas tomando un objeto tan vanal como este insecto. Habitualmente se divide la creación literaria de Luciano en dos estadios, uno inicial, retórico, en el que se ceñiría a lo aprendido en las escuelas de sofística, y un segundo momento, a partir de los cuarenta años, en que comienza a escribir diálogos. Otra característica fundamental de nuestro autor es la fantasía desbordante que demuestra en la creación de escenarios y personajes: Babilonia, el Olimpo y el Hades son empleados como telón de fondo de sus diálogos satíricos, con una perspectiva plástica que denota gran libertad creativa. Luciano es ante todo un contador de historias, cuyo propósito es siempre un alegato contra la injusticia social, pero también cumple el objetivo de divertir y entretener a su público, a la manera de la farsa en la ópera moderna, renueva el género del diálogo y parodia con agudeza los defectos humanos. Su influencia en la literatura humanística es innegable, pero también aparece con cierta frecuencia en autores del Siglo de Oro español, e incluso es citado por Erasmo de Rotterdam.

Subir
 

Obra

Subir