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Jenofonte

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Última actualización: 27/05/2009

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Biografía

(401-354 a.C.)

Las fuentes de que disponemos para datar la vida de Jenofonte nos vienen dadas por su propia obra, particularmente la Anábasis, y por las anécdotas que nos cuenta Diógenes Laercio en sus Vidas.

Nace en Atenas en la primera mitad del s. IV a. C, en el seno de una familia acomodada. Su infancia y juventud transcurrieron en el ambiente incierto y turbulento de las Guerras del Peloponeso (431-404) en las que participó formando parte de las fuerzas ecuestres, como le correspondía al ser miembro de la clase de los caballeros. Estamos ante la crisis del modelo de estado democrático de Pericles y la decadencia de los valores morales y filosóficos en los que, hasta entonces, se había fundamentado la sociedad ateniense. Durante el gobierno de los Treinta, Jenofonte partió en una expedición mercenaria a Persia conocida como "los Diez Mil" en apoyo del príncipe persa Ciro, que se enfrentaba con su hermano Artajerjes. El futuro historiador llegaría a hacerse amigo y admirador de Ciro, y a la muerte de éste, la expedición que mandaba Jenofonte quedó abandonada a su suerte, por lo tuvieron que abrirse paso a través de 1.500 km. de territorio hostil hasta conseguir volver a su patria. Este es el argumento de la Anábasis.

De regreso a Grecia conoce a Sócrates, haciéndose discípulo suyo, y tras un breve período al servicio de un príncipe tracio, Jenofonte encontró un nuevo líder en el rey espartano Agesilao, que comandaba las fuerzas griegas contra los persas. En el 394 a. C. tuvo lugar la batalla de Corona, en la que se enfrentaron contra una coalición de la que formaba parte Atenas. La vinculación de Jenofonte primero al ejército persa y luego al espartano, enemigos ancestrales del estado ateniense, provocaron que fuera desterrado de su patria, aunque se desconoce la fecha exacta en la que sucedió esto. En todo caso, la protección de Agesilao le proporcionó un lugar de retiro en territorio eleo, una propiedad rural cerca de Olimpia, en la que pudo dedicarse a la vida contemplativa y comenzó a escribir parte de su prolífica obra.

En el 371 tuvo lugar la batalla de Leuctra, tras la cual los eolios recuperaron los territorios que les habían sido arrebatados por Esparta y Jenofonte tuvo que trasladarse a Corinto, donde residió hasta que le fue conmutada la sentencia de destierro, gracias a una nueva alianza espartano-ateniense contra Tebas. De vuelta a su ciudad natal, completaría el resto de sus escritos.

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Estilo

Como hemos podido comprobar, este autor estuvo treinta años fuera de su patria en diversas campañas militares, lo que le permitió adquirir una gran experiencia en el campo militar, convirtiéndose en un hombre de mundo. La obra de Jenofonte es muy amplia tanto en sentido cuantitativo como en cuanto a la multiplicidad de temas que trata. Se ocupa fundamentalmente de la historia, pero también de la filosofía, la política, la economía e incluso escribió tratados sobre la práctica de la hípica y la caza. Su contacto con Sócrates, coincidiendo con la época en que éste fue juzgado, nos permite acceder a una visión del filósofo distinta de la que nos ofrece Platón, claramente desfigurado por intereses ajenos a la historiografía. Platón se sirve de la figura de Sócrates para apuntalar su propia filosofía, mientras que Jenofonte nos plantea un punto de vista relativamente más sincero. También éste estuvo junto al famoso filósofo en el momento de su muerte, y fruto de aquella relación son varias de sus obras: la Defensa de Sócrates, los Recuerdos de Sócrates y el Banquete, obra homónima a la de Platón y que trata el mismo episodio, la cena en la que Sócrates, rodeado de su círculo de allegados, discute sobre la naturaleza del amor.

La obra de Jenofonte tiene dos grandes virtudes: nos proporciona una amplia cantidad de información sobre aspectos variados de la vida de sus contemporáneos y constituye un excelente conjunto de textos para quien se introduce por primera vez en el estudio de la lengua griega, debido a su sencillez. Como contrapunto, la crítica moderna ha mostrado de manera casi unánime un cierto desprecio hacia el valor histórico y literario de sus escritos. Se le acusa de parcialidad, de omitir numerosos datos importantes y falta de un espíritu realmente científico y riguroso. Ciertamente, aunque no podemos asegurar que llegase a falsear los hechos que relata, es evidente que en su relato de las guerras hay huecos, digresiones y saltos en el tiempo, además de no realizar un auténtico análisis sobre las causas de los acontecimientos, limitándose a describirlos. Su intención era continuar la línea de Tucídides; de hecho la Anábasis pretende ser la continuación de la Historia de la Guerra del Peloponeso. También se han resaltado los conocimientos precisos que tenía Jenofonte sobre estrategia militar, que afectarían positivamente a la descripción de batallas, sin olvidar cierta habilidad para crear un ambiente dramático y la profundización psicológica que lleva a cabo en algunos de los personajes más cercanos a él, como Ciro o Agesilao.

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Obra

Sus obras se pueden clasificar en tres grupos:

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