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Esquilo

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Última actualización: 27/05/2009

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Biografía

Busto de Esquilo

(525-455 a.C.)

Nace en torno al 525-524 a.C. en la ciudad de Eleusis, en el seno de una familia rica. Su padre Euforión era terrateniente. Eleusis era un centro de culto de una serie de ritos mistéricos, por lo que se ha aventurado que Esquilo tenía conocimiento de sus prácticas, suposición respaldada por diversas fuentes, según las cuales el dramaturgo habría sido juzgado y finalmente absuelto bajo el cargo de haber revelado algunos de los secretos del culto. Sabemos que tuvo relaciones personales con el poeta Píndaro, a quien también se relaciona con los ritos eleusinos. Su vida transcurre ligada a los hechos más importantes de la ciudad de Atenas: siendo niño presenció los cambios que introdujo Clístenes en la constitución y ya siendo adolescente participó en la batalla de Maratón, donde perdería a su hermano Cinegiro. En el 472 partió hacia Sicilia, llamado por Hierón de Siracusa a su corte, adonde regresa en el 468, retirándose a Gela tras la caída de los tiranos sicilianos para pasar allí el resto de sus días. Muere hacia el 456-455.

Como autor trágico resulta precoz, habiéndose presentado a su primera competición en el año 449. Alcanzó 13 triunfos, 28 si contamos con las representaciones póstumas de sus obras. Se trataba de un honor poco frecuente continuar presentando a concurso la obra de un autor, una vez muerto este. En el 468 fue derrotado por Sófocles.

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Estilo

Esquilo es el más antiguo de los tres dramaturgos clásicos, y su obra ha sido calificada de "barroca" por el fuerte contenido emocional que consigue provocar en el espectador mediante un lenguaje grandioso, fuertes golpes de efecto y espectaculares puestas en escena. Por otro lado, tanto la creación de los personajes como los diálogos adolecen de cierta rigidez arcaica que les da un aspecto hierático, poco flexible. La importancia del coro en todas sus obras es fundamental, siendo normal que este asuma el papel protagonista, mientras que no existe prólogo, o tiene una importancia mínima. El número tres domina la estructuración de las tragedias, aparece en el canto coral (dividido en estrofa, antistrofa y épodo), en la partición de los actos e incluso sus obras tenían forma de trilogía, que giran en torno a un mismo tema. La única que conservamos íntegra es la Orestía, que relata el drama del héroe mitológico Orestes, quien regresa a casa para descubrir que su padre Agamenón ha sido asesinado por su propia madre, Clitemnestra, y su amante Egisto. Esta tendencia al número tres se ha interpretado como un influjo de simbología esotérica. Mucho se ha escrito sobre la interpretación religiosa de este autor, diferente de la tradicional y defensora del panteón olímpico frente a los antiguos cultos. En su empleo del lenguaje advertimos también un tono religioso-ritual muy adecuado a la dignidad de sus personajes.Pero el tema de sus obras no es sólo de índole religiosa, también se refleja el acontecimientos políticos más importantes del momento, las Guerras Médicas. Con ocasión de la victoria ateniense contra los persas en Maratón y Salamina Esquilo compone Los Persas, cuyo coro lo componen los combatientes medos vencidos. También actúa como justificador del nuevo orden político y racional impuesto en Atenas a raíz de las reformas de Clístenes, por ejemplo en las Euménides, la última parte de la trilogía dedicada a Orestes. Las antiguas divinidades de la venganza se transforman, merced a la intervención del poder olímpico patriarcal representado por la diosa Atenea, en diosas benefactoras de la ciudad de Atenas, sujetas a la justicia humana. Se rompe pues la cadena de sangre que persigue a los miembros de una familia generación tras generación, haciendo recaer sobre los hijos la maldición de sus mayores. Esta ruptura en la dinámica tradicional del relato mítico constituye uno de los elementos más innovadores de Esquilo y da entrada a los nuevos valores de la ilustración ateniense.

Los recursos formales de su estilo combinan la expresión noble y grandiosa con algunos giros coloquiales en personajes de extracción social inferior, la comparación paratáctica, el uso de frases con resonancias arcanas y de origen homérico.

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Obra

Los Persas

Tragedia griega escrita en el año 472 a.C. por Esquilo contextualizada en la Batalla de Salamina (una de las batallas desarrolladas en las Guerras Médicas). Compone la segunda parte de cuatro obras y es la única que se conserva. La primera parte se titulaba “Fineo”, la tercera “Glauco Potnieo” y la cuarta se refería probablemente al personaje de Prometeo.

La obra se ambienta en Susa (capital de Persia) y comienza con una intervención del coro y con la reina Atosa, madre del rey Jerjes que espera noticias de su hijo que se encuentra luchando contra los griegos. En este momento hace su aparición un mensajero que informa acerca de la derrota del ejército persa y detalla los nombres de los soldados muertos. Jerjes, no obstante, consiguió huir.

Posteriormente, Atosa acude a la tumba de su esposo fallecido Darío I y éste hace una aparición en forma de fantasma. Darío rebela a su esposa que la derrota de Jerjes se debía a su orgullo y las diferentes provocaciones que había hecho a los dioses.

Jerjes no aparece hasta el final de la obra. Cuando interviene se niega a admitir que su derrota haya sido provocada por el orgullo. Sin embargo, al final acaba ganando honra al admitir que ha sido vencido.

Los Siete contra Tebas

Tragedia de Esquilo escrita en el año 467 a.C. y la única conservada de una tetralogía.

Edipo, padre de Eteocles y Polinices, lanzó una maldición a sus dos hijos por no haberle apoyado en su castigo por las faltas cometidas. Cuando Edipo es desterrado, Eteocles y Polinices deciden reinar cada uno un año. Pero cuando llega el momento de que Eteocles ceda el poder a su hermano, se niega a hacerlo. Es entonces cuando Polinices reúne a siete héroes argivos para hacerse con el poder de Tebas.

Cuando el ejército formado por siete caudillos llega a las puertas de Tebas, Polinices pide enfrentarse cara a cara con su hermano. A pesar de los intentos de las doncellas de que Eteocles cambie de opinión, ambos hermanos se enfrentan en un combate en el que acaban pereciendo los dos.

Las Suplicantes

Primera pieza y única conservada de una tetralogía que podría constar de títulos como “Los egipcios”, “Las Danaides” y “Amimone”.

Las cincuenta Danaides, hijas de Dánao, huyen de los cincuenta hijos de Egipto y se refugian en Argos, lugar donde se hacen suplicantes de Zeus para evitar ser dañadas. Una vez allí, hacen un llamamiento a su derecho de disponer de su propio cuerpo frente a los varones.

Pelasgo, rey de Argos, las acoge y baraja la posibilidad de asilo preguntando al pueblo si les conviene que la ciudad proteja a las Danaides (referencia a la democracia al tener el pueblo la posibilidad de tomar decisiones). Los ciudadanos de Argos deciden protegerlas a pesar de la amenaza de Egipto de atacar Argos.

Orestíada: Agamenón, Coéforos y Euménides

Trilogía compuesta de “Agamenón”, “Las coéforas” y “Las euménides”, que vio la luz en el año 458 a.C.

En “Agamenón” se narra el retorno de este rey de Mecenas tras la Guerra de Troya. Ya en su hogar, es asesinado por deseo de su esposa Clitemnestra a modo de venganza por haber sacrificado a la hija de ambos en la Guerra (Ifigenia). Egisto es el encargado de asesinar al rey, primo de Agamenón que mantiene un amorío con Clitemnestra y que no podía llegar al trono. Por ello hace todo lo posible por hacerse con el poder tras los diez años de ausencia del rey.

“Las coéforas” narran la venganza de los hermanos Electra y Orestes por la muerte de su padre, Agamenón. Ambos estaban separados y se reconocen en los funerales de su padre. Se ponen de acuerdo para vengarse y asesinar a Egisto (es Orestes el encargado de darle muerte). Pero como castigo por matar a Egisto, las furias hacen que Orestes enloquezca.

Por último, en “Las euménides” se realiza un juicio a Orestes para decidir si merece el tormento inflingido por las furias. Finalmente, gracias a la ayuda de Apolo es encontrado inocente y es liberado de su locura.

Prometeo encadenado

La autoría de esta primera parte de una trilogía (“Prometeo encadenado”, “Prometeo liberado” y “Prometeo portador del fuego”) es dudosa pero normalmente se le suele atribuir a Esquilo.

Narra el mito del titán Prometeo encadenado por los dioses por dar un trato preferente a los humanos en vez de al culto de las deidades. Además, dio el fuego a los humanos y sabía el nombre de la persona que derrocaría a Zeus, pero se negaba a desvelarlo.

Es encadenado por Hefesto, que al principio tiene algunas dudas por guardar lazos de sangre con Prometeo, pero finalmente cumple las órdenes de Zeus.

Hefesto lamenta su castigo y sigue insistiendo en que no revelará el nombre de la persona que acabará con Zeus, dios al que ayudó en su lucha contra los Titanes. Sin embargo, Prometeo se negó a que Zeus aniquilara a los humanos.

Más tarde, Hermes es mandado por Zeus para sonsacarle la información a Prometeo acerca de quién le destronará. A pesar de la amenaza de que Zeus provocará una tempestad que haga caer una montaña sobre Prometeo y que todos los días un águila devorará el hígado del titán, se niega a desvelarlo y defiende que prefiere seguir sus principios a ser un esclavo de Zeus.

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